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El Proyecto UNITWIN ¿Como ha surgido esta Cátedra?
¿Por qué una Cátedra de Bioética y Biojurídica?
Nuevos hechos. Nuevas normas.
PRESENTACION
En primer lugar quiero expresar mi gratitud a quienes han hecho posible esta Cátedra de Bioética y Biojurídica de UNESCO y el Doctorado del mismo nombre. Por seguir un orden cronológico y no por su mayor o menor importancia comienzo por el Profesor Federico Mayor Zaragoza a quien expreso mi agradecimiento no solo por el apoyo que me ha prestado en la consecución de esta Cátedra si no por el propio Proyecto UNITWIN del que ésta forma parte, del que les hablaré a continuación.
El Consejero de Sanidad de la CAM, Dr. José Ignacio Echániz, ha comprendido la necesidad y el gran interés de estos estudios para la formación de los profesionales de la medicina y de otras ciencias y para los poderes públicos que tienen que tomar posiciones y decisiones antes los nuevos acontecimientos que presentan los avances científicos. Su inquietud por estimular la responsabilidad y la formación bioética de los profesional de las ciencias biosanitarias, le hizo interesarse inmediatamente por nuestro proyecto. Ha depositando toda la confianza en nuestor equipo de profesores para poner en marcha lo que, por muy atractivo que resultara en el mundo de las ideas, necesitaba descender a la arena de los hechos para convertirse en realidad. Le estamos muy agradecidos y estamos seguros de que seremos dignos de la confianza que ha depositado en nuestro entusiasmo. El ha tenido fe en nosotros, esperanza en el éxito del Proyecto.
Mi agradecimiento también a nuestro anfitrión el Canciller de la Fundación San Pablo CEU, Alfonso Coronel de Palma, por acogernos en esta casa, y a la Universidad de su digna presidencia, porque ha hecho posible este Doctorado de ByB que tengo el honor de presentar a Vds. así como la Cátedra de UNESCO del mismo nombre. Nuestros alumnos obtendrán el Diploma de la Cátedra UNESCO y , gracias al Convenio suscrito con la Universidad San Pablo el Diploma de Suficiencia Investigadora que les acredita como expertos y les faculta para obtener el titulo de doctor en este primer doctorado de Bioética y Biojurídica de España. El reconocimiento de los estudios por parte de la Universidad confiere a los alumnos, que cumplan las exigencias legalmente establecidas, la posibilidad de obtener el grado de Doctor, contando con el prestigio de la Universidad San Pablo CEU que ha formado en los últimos 50 años a los grandes profesionales y líderes de la vida cultural y social española.
Con este doctorado, primero en España en su especialidad, obtendrán la máxima titulación académica que les acredita como expertos, lo que les permite acceder a Cátedras y Comités de Bioética con un conocimiento profundo de esta materia multidisciplinar. Nuestro propósito es formar expertos en Bioética y Biojurídica que por su formación y titulación estén en las mejores condiciones posibles para acceder a los Comités de Bioética de Hospitales y Centros en que estos se implanten. Pero sobre todo que se encuentren en condiciones de desempeñar la docencia en Universidades y Escuelas con la preparación necesaria para formar a futuros formadores: pretendemos lograr un efecto multiplicador.
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El Proyecto UNITWIN ¿Como ha surgido esta Cátedra?
El Profesor Mayor Zaragoza, como ya se ha indicado, ha sido el creador y promotor del genial Proyecto que tiene por objeto implantar unas Cátedras para, por medio de redes de conexión entre ellas, propiciar la difusión de la educación y la cultura colaborando, principalmente, con los países en desarrollo. Así nuestra Cátedra comparte sus actividades con la Universidad UNIFÉ de Lima, Perú.
Como es sabido facilitar la educación, la investigación y el acceso a la cultura tiene un significado especialmente relevante para los pueblos desde el punto de vista tanto politico, como económico y social. La complejidad de los factores que entran en juego en la potenciación de los recursos naturales, en la capacidad industrial y en la innovación tecnológica, sólo puede fundarse en el éxito conjunto de la educación y de la cultura.
Pero el interés no solo radica en la obtención de bienes materiales, sino en algo que es mucho más importante todavía que es la conquista de la paz social. Si bien es cierto que sin unas condiciones mínimas de vida es difícil hablar de paz, también lo es que cuando ésta se logra se adquiere el estado de ánimo propicio y el estímulo necesario para luchar por el bienestar material. Pero, y este es el punto sobre el que quiero recabar la atención de Vds. sin la educación y la formación necesaria para el uso adecuado de los bienes, sin propiciar al mismo tiempo los bienes del espíritu, sin tomar conciencia de qué es lo verdaderamente importante en esta vida, los hombres no alcanzan el pleno desarrollo de su personalidad, no son por lo tanto felices y, lo que es más grave todavía, los pueblos que descuidan la cultura y la educación inician su propia decadencia. Podemos concluir, por tanto, que la cultura es necesaria para elevar el nivel de vida de los pueblos desfavorecidos que carecen de los medios necesarios para subsistir. Y lo es también para quienes gozan de lo superfluo para que no caigan en el ocio del consumismo y en el hastío de la abundancia.
El otro aspecto favorable de la cultura y de la educación es que además de ser el medio para lograr la paz de los pueblo y su consiguiente bienestar, la libertad adquiere en la racionalidad y en el conocimiento su pleno ejercicio, y constituye la única oportunidad para lograr en la actualización de las potencialidades, la plena realización personal. Martín Municio ha declarado que "la libertad en su más amplia acepción, depende hoy del acceso a la cultura de la ciencia. Y en la toma de decisiones políticas o simplemente administrativas, hay que penentrar en los entresijos de la ciencia y de la técnica. En una sociedad democrática, sólo una ciudadanía adecuadamente informada podrá contribuir de forma responsable a la toma de decisiones."
Como aportación personal me refiero a la experiencia personal que he vivido en los viajes que, con motivo de la Cátedra de Bioética de UNESCO, he tenido que realizar a las Universidades de México y mayormente a Lima, (Perú). El nivel de comunicación, el clima de afecto, la ilusión por emprender una tarea común por encima de intereses materiales, ha creado unos vínculos de amistad y de serena colaboración que son, en mi opinión, el caldo de cultivo necesario para que se despliegue la creatividad personal y se establezca la pacífica convivencia entre los pueblos.
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¿Por qué una Cátedra de Bioética y Biojurídica?
Los vertiginosos avances de la biología molecular y de la bioquímica han permitido el nacimiento de la genética molecular y de una nueva biotecnología. El conocimiento del mecanismo de la vida ofrece unas perspectivas espectaculares próximas a la ciencia-ficción. Por una parte alientan esperanzas encaminadas a curar enfermedades de transmisión hereditaria con el florecimiento de la terapia génica y, por otra, abren una serie de interrogantes respecto a cómo vayan a utilizarse estas técnicas. Es un progreso ambivalente porque su utilización puede responder a propósitos contrarios al Bien, como lo ha demostrados el uso inadecuado de la energía atómica. El progreso tecnológico no coincide con la madurez moral; científico y sabio no siempre se dan en una misma persona. La decisión del buen o mal uso de la tecnología es algo ajeno a la misma. La tecnología progresa constantemente dándonos medios para alcanzar nuestros fines, pero en sí misma no aumenta nuestra capacidad para discernir cuáles deban ser esos fines. Para valorarla adecuadamente hay que buscar modelos metacientificos que solo podemos encontrar en la Bioética.
Todos estos nuevos acontecimientos científicos han desbordado las previsiones normativas de nuestra percepción de los valores. Hay actividades que afectan al hombre como individuo: a su vida incipiente, a la selección de sexo, a la alteración de las peculiaridades de transmisión hereditaria ¿Es lícito elegir los rasgos de los hijos, de los llamados niños a la carta? ¿Estamos determinados por nuestros genes, son los responsables de nuestros actos? ¿Qué papel juega el ambiente y que margen le queda a la libertad? En los rasgos físicos se observa fácilmente el componente genético aunque solo sea por los parecidos familiares, pero la inteligencia y el carácter ¿están también determinados genéticamente? Hoy día se tiende a exculpar al delincuente y cargar la culpabilidad sobre la herencia o sobre la sociedad y es importante precisar que en el hombre la libertad, aunque influida por otros factores, es quien decide en ultima instancia la conducta del hombre.
Se ha llegado a la conclusión de que el genoma de un grillo y el de un hombre a penas difieren en el número de genes. Del primero salen grillos del segundo personas, las ordenes de sus códigos genéticos vinculan al animal al mundo de los orgánico. El hombre en cambio puede desobedecer el llamado de sus instintos llegando a morir de inanición en huelga de hambre por defender un ideal. Y, como dijo Ramón y Cajal "el hombre puede ser escultor de su propio cerebro"
La clonación ha desmesurado la imaginación de los individuos, se piensa que podemos repetirnos soñando con la inmortalidad. !Que decir de la procreación artificial! El uso inadecuado pueden ocasionar una gran perturbación en las relaciones familiares e incidir en la configuración de la sociedad: abuelas dando a luz a sus nietos; hermanos gemelos que nacen con varios años de diferencia….Mujeres que engendran a su hermano clónico…. Ciertas actividades pueden transformar la propia especie humana por la modificación de los caracteres hereditarios, o por manipular el hábitat en el que los genes se expresan, o llegar, incluso, a algo más aberrante todavía: la fecundación o gestación interespecies.
Se suele decir "que el desarrollo extraordinario de las ciencias biomédicas que se observa en los últimos veinte años está en la base del poder descomunal que estamos adquiriendo sobre nosotros mismos" .Yo me pregunto si ese poder es efectivamente sobre nosotros mismos en cuyo caso debíamos congratularnos si pudiéramos fácilmente dejar de fumar, hacer gimnasia por la mañana temprano y adquirir todos esos hábitos soñados que se vislumbran en un horizonte para algunos inalcanzable. Pero, desgraciadamente no es así, ese poder se ejerce sobre los otros hombres y, algunas veces, sobre los que no tienen voz: léase utilización de embriones, enfermos terminales, incapaces…Ante tales acontecimientos tanto los científico como los ciudadanos en general se interrogan hasta donde se puede llegar en la aplicación de las nuevas tecnologías a los seres humanos.
Para dar respuesta a las inquietudes que suscitan las expectativas, en principio halagüeñas, ha surgido la Bioética que es una parte de la ética que se dedica a la vida, no a cualquier vida si no a la vida humana. De acuerdo con Roberto Andorno" la vida humana y su valor es lo que está en el centro del debate bioético y no la vida de las plantas o de los animales" . No hay derechos de los animales, si no responsabilidad del hombre en su cuidado, por imperativo de su racionalidad. El fin de la Bioética es encontrar la verdad y actuar de acuerdo con los valores morales al intervenir sobre los seres humanos. Esta joven ciencia es, necesariamente, multildisciplinar ya que en la resolución de los problemas están involucrados filósofos, sociólogos, juristas, psicólogos, moralista y también los poderes públicos, en una palabra, todos a quienes interesa el valor de la vida humana y la dignidad de la persona.
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Nuevos hechos. Nuevas normas.
No cabe duda de que los avances científicos son los que han provocado el nacimiento de esta ciencia al presentar situaciones hasta ahora desconocidas. Esto nos obliga a discernir si los parámetros éticos y jurídicos tradicionales son suficientes para regular estas nuevas formas, o si se debe reflexionar y profundizar en el estudio de la ética para ampliar su campo de aplicación. Esta alternativa también ha dado lugar a opiniones diversas en función de la concepción del mundo y de la ideología de cada cual. También es cierto que en la determinación bioética están involucradas, independientemente de las ciencias biológicas, el derecho, la sociología, la antropología y las restantes disciplinas comprendidas en la cultura humanística" . Pero no podemos olvidar que en su verdadero sentido la bioética se refiere a la actividad humana sobre el hombre; no sobre cualquier forma de vida.
En lo que respecta a la Bioética se observa con cierta frecuencia que el juicio crítico está aveces condicionado por la fascinación que provocan los espectaculares descubrimientos científicos; como ayudar a parejas sin hijos, curar la esterilidad y las enfermedades hereditarias con la terapia génica, y los delirios eugenésicos de crear razas superiores por medio de la selección de caracteres.
El primer principio de la bioética que fundamenta todos los demás principios establece el valor de la vida de la persona humana como bien que exige la máxima protección. Esa vida, entendida como algo más que mantenerse en la existencia, lleva inherente la integridad física y moral; de esta última se deduce el derecho a la identidad personal. La vida es, naturalmente, previa a cualquier derecho, obligación y virtud. Su conservación es el imperativo ético fundamental.
Se da la circunstancia de que los avances científicos permiten manipular el genoma humano aun antes de que exista el propio cigoto, antes del que estemos ante un individuo . Este sería el caso de la clonación a partir de la célula somática de un individuo cuyo núcleo se extrae para sustituirlo por el núcleo de un óvulo previamente anucleado. Estaríamos manipulando el genoma y por tanto la identidad del nuevo individuo antes de que existiera. El derecho a la identidad es pues previo al derecho a la vida. De ahí el interés y la importancia de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Genoma Humano del Comité Internacional de UNESCO, antes aludida, que declara la inviolabilidad del genoma humano.
¿Cual debe ser el punto de partida para lograr una valoración ética que sirva de fundamento y referente a las leyes cuya regulación propicie la realización de los valores? El punto de partida es decisivo pues de él dependen las conclusiones a las que vayamos a llegar.
Como cuestión previa habrá que averiguar, en la jerarquía de valores que el Estado pretende lograr por medio del Derecho, cual es el valor que nuestra sociedad debe adjudicar al individuo. De la tutela del individuo se deriva el bien de la comunidad. Este es el sentido en que se expresa el artículo 10 de la Constitución española a cuyo tenor "La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social" . Nuestra Constitución nos sitúa en la única perspectiva desde la que debemos contemplar a la persona humana individual, que no puede ser otra que la que en ella se reconoce. Observa que la persona tiene una dimensión biológica y tiene también una dimensión moral.
La Declaración Universal sobre el genoma humano y los derechos del hombre en su artículo 2º dice también que todo individuo tienen derecho al respeto a su dignidad y sus derechos. Esto es el compendio de la moral natural, el fundamento, el núcleo de la Bioética.
Se impone como única alternativa ser consecuentes en la toma de decisiones, pues si por un lado se apela a los principios y derechos fundamentales y por otra se buscan subterfugios para utilizar a los seres humanos como instrumentos al servicio de la ciencia, de la humanidad, del el progreso... habremos caído en la más aberrante incongruencia.
En la 7ª Sesión del Comité Internacional de UNESCO celebrado recientemente en Quito Ecuador, una de las Ponencias estuvo dedicada a la educación y al estudio de la Bioética. Se destacó la función y el interés de esta joven ciencia, no solo para resolver los problemas suscitados por la ciencias biomédicas sino porque, se dijo, es un medio de conseguir buenos ciudadanos.
Quiero terminar con unas palabras del Profesor Mayor Zaragoza "el peligro de una ingeniería genética sin freno, no controlada, está cada vez más presente. Pero empieza a vislumbrarse un nuevo tipo de ingeniería genética, impregnada de responsabilidad, una nueva disciplina, en la que el poder de la ciencia está sometido al poder de la ética. Una ética en beneficio de todos y no sólo de algunos, en provecho de las generaciones futuras y no solamente a corto plazo" . Creo que en esta línea debemos inscribirnos.
Dra. María-Dolores Vila-Coro
Directora de la Cátedra de Bioética de UNESCO
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